Claves
- “Tampoco debería la aviación comercial tener que esquivar drones militares, misiles o francotiradores mientras intenta despegar o aterrizar en el Aeropuerto Nacional de Washington.
- La seguridad es lo primero, siempre”, sostuvo.
- La asociación representa a unos 55 mil auxiliares de vuelo de 20 aerolíneas y se sumó así a las preocupaciones expresadas por grupos de veteranos, legisladores y defensores de la preservación histórica sobre el proyecto.
El sindicato que representa a miles de auxiliares de vuelo en Estados Unidos expresó su preocupación por los posibles riesgos de seguridad que implicaría la construcción del arco monumental propuesto por el presidente Donald Trump en Washington, debido a su ubicación en la aproximación final al Aeropuerto Nacional Ronald Reagan.
Sara Nelson, presidenta de la Asociación de Auxiliares de Vuelo-CWA, señaló que la estructura, de 76 metros de altura, se suma a problemas de seguridad que, según afirmó, aún no han sido resueltos después del accidente aéreo ocurrido en enero de 2025 sobre el río Potomac, en el que murieron 67 personas.
“El DCA ya está al límite, no necesitamos un obstáculo que ocupe espacio en nuestra trayectoria de vuelo”, afirmó Nelson, quien cuestionó además el plan de convertir el arco en un complejo militar capaz de albergar drones, francotiradores y municiones.
“Tampoco debería la aviación comercial tener que esquivar drones militares, misiles o francotiradores mientras intenta despegar o aterrizar en el Aeropuerto Nacional de Washington. La seguridad es lo primero, siempre”, sostuvo.
La asociación representa a unos 55 mil auxiliares de vuelo de 20 aerolíneas y se sumó así a las preocupaciones expresadas por grupos de veteranos, legisladores y defensores de la preservación histórica sobre el proyecto. Entre los cuestionamientos también se encuentra el posible impacto del monumento en las líneas de visión históricas y simbólicas entre distintos sitios emblemáticos de la capital estadounidense.
El pasado septiembre, Trump afirmó que había aceptado, a petición de integrantes de las fuerzas armadas, transformar el arco conmemorativo en un “complejo militar de primera categoría”. De acuerdo con el mandatario, la instalación podría albergar y desplegar drones, además de contar con francotiradores y almacenamiento de municiones.
La propuesta ha generado además una disputa legal. Aunque la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos otorgó una aprobación inicial al proyecto, tres veteranos de las Fuerzas Armadas y un historiador de arquitectura presentaron una demanda para argumentar que la construcción requiere autorización del Congreso.
La Administración Federal de Aviación (FAA) indicó el mes pasado, antes de que Trump anunciara la transformación del monumento en un complejo militar, que la estructura no representaría un peligro para las aeronaves.
Sin embargo, la agencia señaló que el arco tendría que estar debidamente señalizado para hacerlo visible a los pilotos, mediante una llama eterna de características no convencionales en la parte superior y proyectores de luz dirigidos hacia la estructura.
Por su parte, una evaluación del Servicio de Parques Nacionales determinó que el monumento podría alterar la importancia histórica de decenas de sitios cercanos. Pese a esa evaluación, el organismo dio su aprobación al proyecto.
El arco está proyectado en Memorial Circle, cerca del Memorial Bridge y entre el Lincoln Memorial y el Cementerio Nacional de Arlington.
El secretario del Interior, Doug Burgum, anunció a principios de septiembre que los trabajos de excavación en el sitio comenzarían en cuestión de semanas. Hasta este miércoles, el Departamento del Interior no había respondido a preguntas sobre el estado de esas obras.
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